viernes, 5 de noviembre de 2010

El chico no duerme, y sueña

¡Quimeras!.. Mentiras y más mentiras... ¡Que tragica es la vida! ¡Nunca hubo suficiente alcohol!... Bueno, al menos hubo. Hubo alcohol y soledad. Y miedo... Es irónico. ¿Cómo podía tener miedo? Demasiado tiempo estubo la delicada piel del futuro santo cerca del veneno y el puñal, o al borde de un pequeño abismo hacia la nada, como para tener miedo ahora...


Todavía me llegan rumores, la misma obra de engañoso protagonismo se repite y vuelve a vender, pobres los que compraron sus entradas. Pobres quienes sientan en primera fila... Chistoso telonero despistado.

Y, recuerdo que pensaba que los ángeles no existían... Siempre pensé que si alguien encontraba lo que realmente buscaba, ese alguien no sería yo. Un poco pesimista, pero como todos, todos pensaron alguna vez; "Demasiado bueno, no es para mi...", y eso a pesar de quien pase o le pese, o le pase. Aún así, antes de sentarme en esa butaca roja sospechosamente cómoda y clavar mi mirada en el escenario mal iluminado, soñé mi ángel... Pero segundos más tarde, lo vendí.

¿Y, porque venderías tu un sueño? ¿Por amor? No, tu eres más egoísta... Pero yo no lo fuí... ¿Por qué si no? Eso habría hecho el niño soñador, por ingenuo, pero hecho lo habría... Al fin y al cabo, le faltaba la experiencia y un par de pies en tierra.

Maldito gato curioso... seis vidas te quedan y no volverás a perder una en la sombra. Ya probaste la misteriosa atracción de la última farola en la esquina de la calle de aquel barrio pobre y destartalado, la única que aún brillaba y donde cientos de mariposas y polillas revoloteaban, colandose como podían por entre el cristal y el metal para acabar achirradas alimentando el montón de cadáveres que se acumulan cada noche en el fondo del gigantesco bombillo.

Es el hechizo de lo desconocido, pero ya has aprendido a dervanecerlo. Maldito gato negro... ¿Ya perdiste ojo y oreja por gata y camada? Algo más que eso perdiste por gata, pero solo por gata...

Y vuelvo a escribir en donde espacio haya, en la misma hoja que cada día pasa por mis manos y donde cada día me dejo un consejo; "Gato negro no duerme, y sueña". Y, esque adoro las metaforas...

Por suerte, la siguiente vez será... Y, es sin duda esta vez... No un sueño por amor, sino amor por un sueño. Amor por un ángel.

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