jueves, 30 de diciembre de 2010
La fruta de la sensacion
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Annie
Annie me dijo una vez, que el universo continúa expandiéndose sin detenerse. Me dijo que el universo estaba vivo.
Pero para mí, el universo parecía como si se hubiera detenido, y cuando algo se detiene, creo que se acerca mucho a la eternidad de alguna manera. Quiero decir, que si es así, se parece más a un universo.
De aquello hace ya un tiempo, ya ni recuerdo el momento ni el lugar en el que me lo dijo, ni siquiera si llovía o no. Probablemente fuera en la cafetería, aquella que tanto le gustaba, y probablemente fuera una tarde de un martes cualquiera. Como siempre me habría llamado sin motivo ni razón y me habría tenido dando vueltas por la ciudad mientras me contaba cosas. Si bien es cierto que yo casi siempre me limitaba a escucharla, no me importaba, nunca me ha importado. En fin, reconozco que al conocerla me había parecido una chica extraña y traté de evitarla cuanto pude, pero eso cambió con el tiempo e irremediablemente acabé acostumbrándome a su presencia e incluso a echarla de menos.
Me contaba cosas, me hablaba de la vida y de las personas. Si había algo que ella adoraba por encima de todo era sonreír, y mucho más hacer sonreír a alguien. Me hablaba de su filosofía de vida y pintaba con la imaginación aquellas tardes grises en amplios cielos azulados. Le gustaban las nubes, y desde luego le gustaba la lluvia, pero siempre había preferido caminar bajo un sol radiante de verano, decía que ello le hacía feliz y le daban aun más ganas de sonreír.
Me hablaba de las personas, y de cómo ellas también esperaban el momento para sonreír, lo admitiesen o no. Me contaba que si le regalaba una sonrisa a alguien, ésa persona me lo estaría agradeciendo desde el primer segundo, al igual que pasa con la confianza. Porque si algo trataba de meterme en la cabeza durante todo aquel tiempo era la confianza en las personas, trataba de devolverme la fe en la humanidad de alguna manera.
Recuerdo cómo me iba contando todo ello por la calle mientras se tomaba el helado de chocolate que me había obligado a pagar, y cómo siempre se le caía y tenía que pedir otro. Recuerdo enfadarme por ello y recuerdo su respuesta. "Ahora podrás pensártelo mejor y pedir uno tú también" Y reía.
Por las noches cambiaba, y su mirada dejaba de ser la de una niña alegre. Cuando miraba a un cielo oscuro lo hacía de una manera que nadie podría imaginar si no la viese a ella. Sus ojos verdes se volvían oscuros, su sonrisa resplandeciente se reducía a una curvatura de labios. Entonces dejaba de hablarme de la felicidad, de la alegría y de las personas. Me hablaba del universo. Ella adoraba el mundo en el que le había tocado vivir, y aunque reconocía sus imperfecciones ella estaba segura de que sólo servirían para mejorar. Me decía que el universo, y nuestro planeta específicamente, estaba plagado de seres perdidos unos entre otros, que van de aquí para allá buscando su sitio, estableciendo sus metas, uniéndose y separándose. Y yo la seguía escuchando.
"Tú no pareces estar perdida" Le dije. Ella sólo dejó de mirar al cielo y clavó sus ojos en los míos, sonrió y contestó tras una pausa. "Eso es porque estoy donde quiero estar"
Desde entonces ha pasado tiempo, mucho tiempo. Yo he cambiado, y probablemente ella también lo haya hecho. Pero aún así, me gustaría verla una vez más y preguntarle... ¿Cómo sabe uno dónde quiere estar? ¿Cómo lo supiste? Y si era así ¿Por qué te fuiste?
Sucedio
Sucede que hace mucho tiempo que no vuelo, sucede que desde hace algún tiempo casi no camino.
El olor de una fragancia etérea sólo clara en mis pensamientos, que se pasea y, a la vez que existe, se evapora en una densa niebla de recuerdos difuminados en cera, en carbón y papel
En los recuerdos que, irónicamente grises, se remontan a un lugar rodeado por el azul mar y ondeado en sus ruidosas olas danzantes al fuerte viento, nubes que amenazan, cielo que estrellas no abarca, gotas que nunca caen y una montaña que no es movida.
Un espacio limitado al tiempo que nos es concedido, que, a pesar de largo, nunca nos basta, porque las horas no son días y los segundos no son suficientes en el juego del vaivén, del columpio de los niños y de la batalla de un orgullo desconocido.
Una sonrisa lo rompe todo.
La voz de un susurro que acompaña al gesto desafiante, después la risa femenina y los ojos del atacante, manos que abrazan y uñas que arañan, que amenazan, que suplican no ser cuestionadas.
No es una acción, no es una historia con telón, público o director, no es un juego porque hace mucho tiempo que ya no lo es.
Es lo que los protagonistas dicen que es, y aunque no lo digan y nunca lleguen al acuerdo, es.
No es un relato, no es verso, no es coherente y no es dramático.
No es nada, es sólo que sucede que hace mucho tiempo que no.... que no... En fin, si supiera qué palabra añadir al final, nunca llegaría a escribir ésto.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Priscila ^_^
Vez a esta chica? pues es una persona mas especial de lo que parece, diría que tan especial como otras 3 que conozco, y escribía esto para agradecerles unas cuantas cosas que a la cara no he podido decirle (Aunque lo haré).Razón By Cristian Medina
Altair: A mí me da igual como muera. ¿Sabes lo que importa? Lo que pasa después.
Raiden: ¿Qué quieres decir?
Altair: Da igual que una persona muera. Muere y ya está. Pero si se recuerda a esa persona y nunca se le olvida siempre vivirá dentro de nosotros. Significa que su vida no fue inútil.
Raiden: ¿La peor muerte es cuando nadie se acuerda de ti?
Altair: La peor de todas es cuando mueres… y nadie se da cuenta de ello. Esa muerte no se la merece nadie. Da igual quien seas y que hayas hecho, caer en el olvido es un castigo que no merece nadie.
Raiden: ¿Entonces dices que tenemos que hacer algo importante para todos para perdurar? ¿Ser famosos, salvar a alguien…. Cosas así?
Altair: Eso no hace falta. Mientras alguien nos quiera de verdad, que le importemos a alguien en particular o a un grupo de personas, nuestras vidas no habrán pasado inadvertidas.
Raiden: Supongo que tienes razón, viejo. Mientras te recuerden habrá servido para algo.
Altair: Novato, también importa de la forma que te recuerden. Vale, da igual que si te recuerdan como un hijo de la gran puta o un maldito mesías. Pero si te recuerdan como el tío mas cojonudo de todos ¿pues mucho mejor, no?
Raiden: Ya…. ¿Y si decides acabar con tu vida en el punto más álgido o más bajo del momento?
Altair: ¿Suicidarse? Eso es de cobardes. Cada uno tendrá su razón para hacer eso. Puede que estés muy mal, que tengas unos problemas enormes, no sé, lo que tú quieras. Pero eso significaría rendirse. Si la vida te tira pues te levantas y sigues intentándolo. La vida solo es para los valientes, los cobardes no cuentan.
Raiden: Encima algunos solo lo hacen para llamar la atención....
Altair: Y esos son desecho. Quitarse la vida es una decision que no se toma a la ligera. Es de cobardes, pero es una desicion en la que echas a perder todo tu futuro y olvidas tu pasado por miedo.
Raiden: Pero suicidarte es una forma de no sufrir más….
Altair: Lo que nos hace humanos es nuestra determinación, el poder seguir nuestros sueños aunque sean imposibles. En poder construir nuestro propio paraíso. Si no tienes esa determinación, si no luchas nunca por nada…. Que nos hagan el favor y se mueran de una vez.
Raiden: ¿Para que sean olvidados? :S
Altair: Diablos no, serán recordados. Yo nunca olvido a nadie. Aunque preferiría que el final fuera otro para esos desgraciados….
Raiden: El final es lo único que importa ¿verdad?
Altair: No del todo. El final es lo que más importa, cierto. Pero también cuenta el medio. El principio da igual como empiece, el final dirá como acaba. Las experiencias que pasamos con esas personas…. Eso es lo que importa. Porque hijo, da igual lo que nos pase que ellos, da igual si al final nos traicionan o algo peor. Porque mientras haya recuerdos felices podemos aferrarnos a ellos y recordarlo en su mejor momento.
Raiden: Dos de mis hermanos han muerto, dos de tus hijos…. Pero si no los olvidamos seguirán viviendo para siempre ¿no?
Altair: En teoría si *sonriendo* al menos esto es lo que cree el idiota de tu padre.
Raiden: Gracias viejo, que sepas que no te olvidaremos….
Altair: Mas os vale….